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Encontrar pequeñas maneras de servir

El servicio no siempre comienza con un gran compromiso. A menudo, empieza por prestar atención a las personas y las necesidades que ya nos rodean.

Santa Isabel de Hungría hizo del cuidado de las personas necesitadas una parte importante de su vida. Su ejemplo nos recuerda que la caridad también puede tomar forma mediante decisiones cotidianas: ponerse en contacto con alguien que pueda sentirse solo, preparar una comida para un vecino, ayudar a resolver una necesidad práctica, dedicarle a alguien toda nuestra atención o recordar a una persona en la oración.

Estos actos pueden parecer pequeños, pero pueden convertirse en expresiones significativas de fe cuando se realizan con compasión y constancia. Con el tiempo, también nos ayudan a estar más atentos a las maneras en que Dios puede estar llamándonos a servir.

Durante las próximas semanas, considere preguntarse en la oración: ¿A quién podría estar poniendo Dios en mi camino hoy?

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