Confianza en la Palabra de Dios - Franciscan Mission Associates (FMA)
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Confianza en la Palabra de Dios

El tiempo que Francisco pasó en el monte Subiaso se convirtió en un período de profundo discernimiento. Había escuchado por primera vez la voz de Jesús diciéndole que «reconstruyera su iglesia», y en un principio entendió estas palabras como un mandato literal. Con el tiempo, sin embargo, llegó a reconocer su significado más profundo: estaba siendo llamado a renovar la fe de un pueblo que se había vuelto complaciente en sus creencias y en su práctica.

Como reflexionamos la semana pasada, la soledad puede ser difícil, pero también nos prepara para escuchar la voz de Dios con mayor claridad. El 24 de febrero de 1208, tras un prolongado tiempo de oración, Francisco asistió a Misa y escuchó un pasaje del Evangelio de Mateo en el que Jesús envía a los apóstoles en misión. Les encomendó predicar que el Reino de Dios está cerca y salir sin oro, plata ni provisiones adicionales, confiando en que sus necesidades serían atendidas.

Según Tomás de Celano, Francisco quedó profundamente conmovido por estas palabras y exclamó: «Esto es lo que quiero, esto es lo que busco, esto es lo que anhelo con todo mi corazón hacer.» Abrazó ese llamado de inmediato. Quitándose las sandalias, dejando a un lado su bastón y vistiéndose con una túnica sencilla, Francisco comenzó a predicar la penitencia. En ese momento, acogió plenamente una vida de pobreza, rasgo distintivo del camino franciscano.

El tiempo de Francisco en soledad lo había preparado para reconocer y responder a la Palabra de Dios. Como el «Pobrecillo», puso su confianza enteramente en la providencia de Dios, seguro de que el Señor proveería todo lo que necesitara.

Esta semana, escuchemos con mayor atención la voz de Dios en nuestras vidas. Confiemos en su Palabra, respondamos con generosidad y sigamos a donde Él nos conduzca, aun cuando eso nos llame a ir más allá de nuestra comodidad.

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