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Confiar en cómo guiar a los hermanos - Franciscan Mission Associates (FMA)
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Confiar en cómo guiar a los hermanos

Se han escrito miles de libros y se han impartido miles de seminarios sobre el tema del liderazgo. A lo largo de los años se han propuesto muchos modelos como formas eficaces de dirigir a otros. En años recientes, un estilo que ha ganado bastante reconocimiento es el liderazgo de servicio. Este tipo de liderazgo se basa en dar el ejemplo y en orientar y acompañar a quienes están bajo nuestra responsabilidad, en lugar de recurrir a tácticas autoritarias para cumplir una misión. 

San Francisco es quizás uno de los más grandes ejemplos históricos de liderazgo de servicio. Lideró mostrando a los hermanos cómo vivir como discípulos auténticos. No era perfecto, pero su forma de guiar a los demás ha perdurado durante 800 años.

Algunos ejemplos ayudarán a ilustrar su estilo de liderazgo. San Francisco sabía que los hermanos cometerían errores, y no toleraba ese comportamiento. Primero atendía los vicios espirituales, luego las faltas corporales y, por último, las cosas que pudieran ocasionar tentación. Aunque esto pueda parecer severo, San Francisco lideraba con el ejemplo. Estaba dispuesto a confesar públicamente sus propias faltas en su predicación, y las penitencias que se imponía eran rigurosas.

En cuanto a la comida, comía poco y nunca desperdiciaba nada. Incluso en los banquetes ofrecidos por personas ricas que lo admiraban, no se daba a los excesos como otros pudieran hacerlo. Consideraba imposible satisfacer la necesidad sin ceder al placer. Para nosotros, esto simplemente significa que con frecuencia pasaba hambre.

Dormía en el suelo con una piedra o un trozo de madera por almohada, rehuyendo toda comodidad. No usaba colchón ni mantas, y a menudo dormía sentado.

El método de San Francisco para guiar a los hermanos era enseñarles y conducirles hacia mayores alturas espirituales. Confiaba en que aprenderían del modo en que él vivía.

No todos estamos llamados a este tipo de vida radical, sin duda. Sin embargo, San Francisco nos enseña dos cosas sobre el liderazgo. Primera: el propósito de un verdadero líder es guiar a quienes conduce hacia el cielo. Segunda: la mejor manera de hacerlo es guiar a las personas a través de las propias acciones, no del propio poder.

Esta semana, consideremos si lideramos, en cualquier papel que desempeñemos, a través de nuestras acciones más que de nuestro poder, confiando como San Francisco en que el ejemplo enseña más que la autoridad.

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