Los hermanos franciscanos sirven a estas comunidades donde la necesidad es mayor, ofreciendo compasión, presencia y cuidado a los pobres y enfermos. A través de sus clínicas, puestos de ayuda en las misiones y su labor de alcance comunitario, atienden a niños, personas mayores y familias que, de otro modo, quedarían sin tratamiento ni esperanza de recuperación.
Sé como San Francisco de Asís
San Francisco veía a Cristo en quienes sufrían y respondía no solo con palabras, sino con acciones. Inspirados por su ejemplo, los franciscanos de hoy continúan esta obra de misericordia cuidando a los enfermos, consolando a los afligidos y haciendo todo lo posible por preservar la vida y la dignidad.
La Ayuda Médica para los Pobres y Enfermos en Tierras de Misión apoya tanto tratamientos urgentes que salvan vidas como la atención médica continua, incluidos medicamentos, suministros básicos y el apoyo a clínicas en regiones remotas y desatendidas. En muchos lugares, estos recursos deben transportarse a grandes distancias, lo que dificulta y encarece el acceso, aunque siguen siendo indispensables.
Apoye la atención médica en las misiones franciscanas
El acceso a la atención médica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Su apoyo ayuda a garantizar que los hermanos no se vean obligados a rechazar a quienes necesitan ayuda y que la atención esté disponible cuando la enfermedad golpea.
Ya sea que su donación sea grande o pequeña, contribuye a llevar sanación a quienes sufren y fortalece la misión de servicio de los franciscanos en todo el mundo.
“Un corazón alegre es buena medicina.”
— Proverbios 17:22
“Los generosos serán bendecidos, porque comparten su comida con los pobres.”
– Proverbios 22:9